La
sociedad del conocimiento reclama a gritos, promotores académicos que liberen
al proceso de enseñanza y aprehendizaje superior de la pedagogía, orientándolo
a coordenadas delineadas por un pensamiento integrativo, de estrategias comunicacionales
dialógicas y evidencias de transformación y cambio social, propias de la
Heutagogía[1].
La
mercadotecnia académica[2]
es una alternativa contemporánea que favorece la identificación de las
necesidades reales de formación, el grado de conocimientos con que cuentan los
protagonistas del aprehendizaje para su instrucción o formación y las
habilidades, destrezas y herramientas disponibles para el logro asertivo de la
transferencia del conocimiento con probabilidad de aplicabilidad para la
transformación y el cambio evidenciable.
Se
muestra prudente en la administración operativa de la mercadotenia académica
considerar los 10 mandamientos de Philip Kotler, que establece: (1) amar a los
clientes y respetar a los competidores, (2) sensibilización ante el cambio y
disposición ante la transformación, (3) cuidado del nombre y claridad en la
imagen, (4) orientación hacia los que más se puedan beneficiar, (5) justo
precio, (6) disponibilidad e innovación, (7) clientes renovables y fidelizados,
(8) administración del servicio ante todo, (9) optimización de calidad, costos
y entrega, (10) información vigente y sensatez en la decisión.
Estos
principios permiten una dinámica de mercado centrada en las necesidades
formativas del usuario y el mantenimiento de la oferta correspondiente a la
demanda en un espacio de progreso y ampliación permanente, con beneficios
proporcionales a las realidades cognoscitivas y financieras del protagonista
del aprehendizaje, en un espacio autodeterminado por la innovación, la
asistencia personalizada, el acompañamiento y la disponibilidad de apoyo
alternativo.
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